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Expatriada en Rumanía

Comprar un piano en Bucarest.

Last weekend I went with my friend Cesar to buy a piano for him. We found it in a music shop y Calea Victoriei, but we really got surprised when they told us that we cannot pay with card: only cash is accepted. Who is going to carry so much money in cash? We had to go to a cash machine, and using our two cards, we got the money for paying the piano. It was a really strange situation: two Spanish expats, with an account in the same Spanish bank, taking a lot of money from the same cash machine with two minutes of diference. Surrealistic, isn't it?

El fin de semana pasado, César y yo nos embarcamos en la estupenda aventura de comprar un piano. Yo nunca había comprado un piano antes, así que me parecía todo un acontecimiento (¿como lo elegirá? ¿nos dejarán probarlo? ¿o habrá un probador de pianos? ¿se tocará una canción específica para probarlo o probarán todas las teclas de una en una? ¿cuánto costará? ¿nos regalarán un libro de partituras de Rachmaninov?), además por supuesto de la emotividad que suponía para mi amigo: entre otras muchas cosas, él es pianista, y desde los siete años disfruta, llora y se apasiona con la música.

Desde que llegó a Bucarest no "hacía dedos" y eso no podía alargarse más, así que fuimos a una tienda llamada Muzica, en Calea Victoriei. Como es de esperar en Bucarest, el dependiente era bastante despreocupado, a pesar de que nosotros, los clientes, queriamos comprar uno de los articulos con precio mas elevado de la tienda. La mentalidad de "servicio al cliente" no existe, al igual que eso de "el cliente siempre tiene la razón".

Lo divertido del asunto fue cuando nos dicen que en la tienda no se acepta el pago con tarjeta: tenemos que pagar en efectivo. ¿En efectivo? ¿Pagar un piano en efectivo? ¿Pero quien va a llevar esa cantidad de lei en el bolso? ¿Estáis de broma, no?

El GolpeNo estaban de broma: nos dicen que las entidades bancarias les cobran un 4% de comisión en los pagos con tarjeta, y que un 4% del precio de un piano es mucho dinero (increible). Así que dejamos al dependiente empaquetando todo y nos vamos al cajero más cercano, que, como es obvio, se niega a darnos todo ese dineral. Cambiamos de cajero y utilizando nuestras dos tarjetas de crédito, conseguimos la suma para el piano. Aquello parecía un atraco: dos españoles con cuentas en la Caixa que viven en Rumania, sacando en el mismo cajero el limite máximo de la tarjeta con dos minutos de diferencia. Cuando terminamos, a César no le cerraba la cartera de la cantidad de billetes que llevaba dentro, era una situación surrealista. Volvemos a la tienda y nos quedamos atónitos al ver como el dependiente cuenta el dinero: ni en la mafia pasan los billetes con esa velocidad.

Recital de PianoAl final, no nos regalaron nada de Rachmaninov pero sí una manzana... y nos fuimos con nuestro piano debajo del brazo camino a mi primer concierto privado en Bucarest, en el que disfruté de muchos grandes éxitos... además de mi canción favorita: Cumpleaños Feliz.

(Historia en plan abuela: Soy adicta a la canción "Cumpleaños Feliz", que considero un Himno. Cuando era pequeña, la cantaba todo el rato, y cuando la gente, harta de oirme repetirla sin parar, preguntaba si era mi cumpleaños, mi familia tenía que responder: No... canta esa canción simplemente porque le gusta.)

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5 comentarios

frankeinas -

Jaja, ya me imagino el semejante tocho de billetes que debía ser, yo en Rumanía me sentía poderoso con semejantes fajos.

Banyú -

Una rumanada como otras tantas. ¡¡Las echarás de menos!!.

Miriam -

He puesto la foto en la que mejor salen los billetes! :P

Cesar -

Si, si,,, y porque no contamos la movida con el lavavajillas,,,,jajajaja. Por cierto has puesto la foto en la que salgo peor!!

ideas -

ME alegra tenerte de nuevo en la blogsfera
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