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Expatriada en Rumanía

La música en Rumania.

A raíz del post que escribí sobre el manele ha habido algunas personas interesadas en conocer más música de Rumania.
Sello de Enescu
 
Rumanía es un país en el que, como en casi toda la Europa del Este, la música clásica y la ópera están muy popularizados, habiendo muchos eventos y con un precio muy asequible para todo el que quiera asistir. En este marco, no nos podemos perder a George Enescu, que es uno de los compositores y violinistas más grandes que la música ha dado a Rumania.
 
Maria Tanase
Fuera de un entorno clásico, pero igualmente importantes, tenemos a Maria Tanase (la que muchos consideran la "Edith Piaf" de Rumanía y que podéis ver en la foto), que junto a Maria Lataretu y el grandísimo Tudor Gheorghe conforman un icono de solistas rumanos clásicos.
 
Más folklóricos, alegres y divertidos (a mi me recuerdan un poco a esa música de las "fiestas de prao" que tanto hacemos en Asturias) tenemos a Gica Petrescu junto con algunos grupos como Phoenix y Pasarea Colibri.
Balcaz
 
Y por supuesto, donde más he disfrutado con la música rumana, ha sido en el mundo del jazz. Los rumanos tienen a músicos y cantantes muy importantes, como Hatty Tavitian (piano), Maria Hristea (voz), Mihai Iordache (saxo), Mircea Tiberian (piano), Sorin Romanescu (guitarra). Creo que si tuviera que recomendar un par de discos, para "empezar", elegiría "BALCAZ" donde Iordache y Tavitian tocan juntos o "Villacross passage" donde puedes escuchar la voz de Hristea y el piano de Tiberian.
 
¿A alguien le quedan ganas de escuchar manele?

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Cumbre de la OTAN en Bucarest

LogoLa OTAN (o NATO, como se conoce en el resto del mundo) se reunirá en Bucarest del 2 al 4 de abril . Es una reunión importante, porque en ella se hablará entre otras cosas, de la posibilidad de que algunos países pasen a formar parte de esta Alianza. Ahora mismo, Albania, Croacia y Macedonia parece ser que están preparadas ya; mientras que Ucrania y Georgia entre otros están todavía trabajando en el desarrollo de sus paises para poder proponer su entrada.

Los rumanos están contentos de que esta cumbre se celebre en Bucarest, a pesar de que va a suponer que un montón de calles y avenidas principares de la ciudad (como por ejemplo Calea Victoriei entre otras) estarán completamente cortadas al tráfico durante los dos dias; asi como algunas estaciones de metro (Obor), que estarán cerradas

Es curioso pensar que Zapatero va a estar en Bucarest: podría organizar una reunión con los españoles expatriados aqui! Sin embargo, parece que tiene una agenda apretada: Bush ya le ha pedido una cita formal. 

Comedor Universitario A.S.E.

ASEAprovechando esta recta final en Bucarest, estoy intentando hacer todas esas cosas que quieres hacer pero siempre pospones, con el "a ver si esta semana, voy". Una de ellas era comer en una cantina universitaria que hay muy cerca de mi trabajo, (cerca de la Piata Sfintii Voievozi) y que pertene a la A.S.E (Academia de Estudios Economicos). Y hoy... ha sido el gran dia.

He de decir que esperaba que fuera barato, pero ¿tan barato? He comido una sopa de verduras y una pechuga de pollo a la plancha acompañada de menestra de verduras. De postre había un pastel, que costaba 1 leu, pero yo no lo tomé. Un menú bastante completo por solo: 6 lei, que en euros equivale a 1,70 más o menos.

A comeeer!El comedor era grande, limpio, con mucha luz y muchos estudiantes. Todo el mundo recogía sus bandejas después de terminar de comer, y muy pocos o casi ninguno, se dejaba comida en el plato. La comida estaba buena, y ofrecian alternativas como: puré de patata con salchichas, huevos fritos con espinacas, etc.

Me ha gustado tanto lo de infiltrarme en el mundillo universitario, del que salí hace ya casi tres años, que es más que posible que mañana ¡¡vuelva!! Si es que, a pesar de que estoy cerca de los 26, sigo aparentando 18... Guiño

¿Te gusta el Manele?

El manele es un tipo de música que se escucha mucho en Rumania y en sus alrededores. Con influencias turcas y de la música rromi , es actualmente muy popular entre la juventud, sobre todo en aquellas clases sociales más desfavorecidas. Las personas que disfrutan escuchando manele tienen también una estética peculiar: camisetas ajustadas, y de colores o estampados llamativos, anillos y pendientes de oro muy estrafalarios, y las chicas suelen ir muy maquilladas e intentando parecer sexys.

El mensaje que transmiten las canciones es bastante sexista (tengo a una mujer que es como una top-model - "no te olvides de desvestirme"), además de tratar otros temas como la mafia (positivamente considerada), los enemigos, y la violencia hacia ellos.

En Rumania, la mayoria de las personas que conozco y que tienen un nivel cultural medio, se quejan mucho de este estilo musical. También se quejan los cantantes tradicionales de musica rromi, que dicen que el manele es infantil, facil de vender y vacío de contenido. Incluso hay quien ha comenzado una campaña antimanele, y a veces te encuentras en Bucarest pegatinas como estas:

 

 

Antimanele 1
Antimanele 2

 

Rueda de la vida.

Rueda de la vida.

 
Hace un par de dias, me hablaba mi padre Guzmán de una técnica llamada "rueda de la vida". Se trata de una comparación entre tu situación actual y la situación que tu consideras ideal. La prueba es casi ofensivamente sencilla: superpone las dos situaciones y te muestra un gráfico, tipo tela de araña. Pero al ser un resultado tan visual, quizá te haga darte cuenta de cosas... Yo me he propuesto hacerlo ahora y hacerlo de nuevo dentro de un año (si me acuerdo), para ver como rueda mi rueda.

En mi rueda presente, se ve muy claro que soy una persona afortunada (mi trabajo me encanta, y tengo la suerte de tener unos amigos y una familia excepcional)... que continuamente está aprendiendo (de ahi las puntuaciones intermedias en desarrollo personal y en aficiones), que deberia valorar más su salud (aunque soy una persona sana, de ahi la puntuación alta) y que ahora mismo siente que solo tiene un área un poco regular en su vida: las relaciones personales, que yo he entendido más bien como relaciones de pareja, y en donde me he puesto un cero: por perezosa, por no dedicar tiempo a encontrar al HDMV (hombre de mi vida), por ser quizás demasiado exigente y por la poca paciencia. ¡Pero prometo que voy a cambiarlo!

¿Algún voluntario?

(Para hacer el test , obviamente... ¿o en qué estabas pensando?)
 
 

Soy fan de Costel Busuioc

CostelCostel Busuioc es un rumano que, como otros tantos, emigró a España para trabajar como albañil. Tiene 33 años y es originario de Banat, que es una zona del suroeste de Rumania (donde la ciudad mas importante es Timisoara) fronteriza con Serbia y con Hungria.

Estando en España, se apuntó a un concurso en TVE2 llamado "Hijos de Babel" , que también se conoce como "Operación Triunfo para Inmigrantes". El concurso trata de que personas de todo el mundo, que viven en España, se presenten con sus canciones y vayan pasando por diferentes fases eliminatorias al final de las que habrá un ganador,que será premiado con un contrato con Sony, para grabar un disco y comenzar su carrera artística.

En España este programa apenas ha tenido repercusión (poca audiencia en La 2, mucho Chiki-chiki), pero en Rumania todos los periódicos hacen referencia hoy a Costel, a quien llaman "el Pavarotti de Banat".

Yo estoy feliz como una perdiz de que haya ganado un concursante rumano, creo que ya es hora de ir desmontando todos esos prejuicios que tenemos sobre este país! No todos roban bolsos o se queman delante de las diputaciones: algunos trabajan duro y buscan su oportunidad para dejar de ser "el rumano"... y ser simplemente Costel Busuioc.

Repatriada.

Repatriada.

Como anunciaba en el anterior post, efectivamente vuelvo a casa. Después de siete meses en Bucarest, mi trabajo aquí ha finalizado y tengo nuevos proyectos que me esperan en Madrid. La verdad es que recibí la noticia con un poco de sorpresa, además de la mezcla de sentimientos que tenia dentro de mi. Pero no hay que dramatizar: Bucarest era algo temporal, con una vida estimada de entre 6 y 12 meses. Ya estaba empezando a acomodarme aquí: el trabajo bajo control, el temor a un nuevo idioma vencido, y un pequeño mundo de amistades y rutinas. Así que toca hacer la maleta y buscar nuevas sensaciones en viejos lugares.

Para no dejarme llevar por sentimentalismos, he decidido hacer una lista con todas las cosas que debo hacer para marcharme. Avisar a la propietaria de mi casa, ir a buscar cajas para meter mis cosas, cerrar las cuentas del banco, dar de baja mi conexión a internet, ver que pasa con mi piso de Madrid... He hecho cálculos sobre cuando podría estar en Madrid y creo que el 8 de abril sería un buen momento, ya que me gustaría pasar aqui la primera semana del mes para cerrar ciertos temas de la oficina con la persona que me va a sustituir.

Sobre esa persona, tengo el orgullo de decir que yo la seleccioné, la he formado y le he contagiado un poco de mi entusiasmo por mi trabajo y por mi compañía. Estoy segura de que lo va a hacer fenomenal, aunque ahora mismo tiene algunos miedos por lo que se le viene encima, pero su potencial es grande. No dudé en apostar por ella cuando me preguntaron que opinaba, de la misma forma que no lo hice cuando la entrevisté, como candidata, hace unos meses.

Tengo claro que Bucarest siempre formará parte de mí, de la misma forma que Valencia o Paris. Pero es pronto para despedidas: aún tengo que aprovechar estos 24 días hasta mi partida... cuando este blog sea el de una ex-expatriada en Rumania! ;-) 

Vuelta a casa: ON.

Esta mañana era un dia que se anunciaba prometedor. Me desperté horrorosamente tarde. Despeinadísima, más que nunca. Llegué tarde a trabajar. Y sonó mi teléfono, era mi jefe. Hacía un par de semanas que no sabía nada de él, así que me alegré de ver su nombre en la pantallita.

Y entonces me lo dijo.

- Quiero que te vuelvas a Madrid, cuando tu quieras.

- ¿Cuándo tengo que querer volver?

- Para mi el 1 de abril sería perfecto. 

Después de darle un par de vueltas, creo que volveré sobre el 10 de abril mas o menos, para que me dé tiempo a empaquetar todo y cerrar bien todas las cosas. Señores, señoras: Mirichán vuelve a casa. Me repatrian. Y ahora mismo estoy demasiado confusa para poder pensar nada más, así que me mantendré callada hasta que pueda exteriorizar el mar de cosas que siento.

Rumanos en España

Tonight, there is a TV program about Romanian people living in Spain... I would like very much to watch it, but unfortunately, there's no the online version!

Esta noche a las 00.00 hay un programa en Antena tres que se titula Punto Doc. En cada programa tratan un tema diferente, hacen algo similar a investigación periodística. Y hoy van a hablar de "Rumanos en España".

Una pena no poder verlo... ya que Antena 3 es de las pocas cadenas que no emiten de forma online. [Corrección: Si se puede ver online! Gracias a Adi, me he entrado de que poniendo mms://82.76.253.18/antena3 en tu Windows media player funciona!!]

Más información sobre el programa, aquí.

Eurovisión... o el triunfo del voto friki.

Eurovision is comming and I really dislike the song that is going to represent my country, Spain. On the other side, the song which Rumania have decided is really smart, with an opera singer and a really pretty girl.

Por toda la blogosfera y en todos los medios de comunicación ya hay reacciones respecto a la canción que representará a España en Eurovisión: es una vergüenza que con los buenísimos músicos y cantantes que tenemos en nuestro país, demos esa imagen ante toda Europa. De todas formas, ya está todo dicho al respecto , así que solo me queda sumarme a la sorpresa y el cabreo de muchos otros españoles.

Rumanía tiene que ir a las semifinales (todavía no está clasificada porque el año pasado consiguieron pocos puntos), y lo hará con esta canción, que está cantada por una pareja mixta, compuesta de una chica muy sensual y un tenor de 26 años, nacido en Targoviste, que posee una solida carrera en el mundo de la ópera, sobre todo considerando lo jovencísimo que es. Lo tienen todo, estos rumanos: musica, elegancia y belleza.

 

Sentimiento de dor.

En rumano existe una palabra, "dor", que hace referencia al sentimiento de "echar de menos" pero no significa exactamente eso, si no que es mucho más profundo. Puede que sea similar al "saudade" del portugués. Es un concepto, que se diferencia de nuestro "echar de menos" en que no es una acción: es algo que se tiene; pero no solo es nostalgia.

Ayer por la noche, fui a cenar a uno de esos restaurantes que tienen un espectáculo. Los bailarines salieron preparados para bailar música española (algo de flamenco). Las canciones se iban sucediendo y ellos intentaban darlo todo. Y entonces... empezó a sonar un pasodoble: "Suspiros de España".

Los que me conocen saben que nunca he destacado por ser especialmente patriota, y de hecho ni yo me creo lo que os voy a contar a continuación: siempre se me ha llenado la boca con lo tipico de "soy ciudadana del mundo". Como mucho puedo decir que me emociono pensando y viendo lo hermosa que es mi tierra, mi Asturias... pero se trata de algo unido a mi sensibilidad, muy emocional... no es el "orgullo de ser X".

Pero ayer, mientras escuchaba el pasodoble... mi cuerpo reaccionó y un escalofrío me sacudió brutalmente, como si me dijera: "eh tu, que esto va contigo". La piel de todo el cuerpo se me erizó, como si la música me rozara haciendo cosquillas. Y los ojos se me llenaron de lágrimas. Y es que...  

Mi-e foarte dor de Spania.

 

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Un buen restaurante en el centro de Bucarest: Mazagran.

Some days ago, César and me, we tried one new restaurant: Mazagran, which is very close to Piata Amzei. I was interested in having a meal there because the outside of the restaurant is special: it is situated inside of a XIX century Villa. In the inside is really beautiful as well, with wood floors, each room is decorated in one colour, and the atmosphere and the service are quite good. The prize is medium: from 60 lei. Highly recommended for a bussiness meal, a friend meeting or even for a romantic dinner!

 

Exterior

Hace algunos días, decidí probar un restaurante llamado Mazagrán junto a César. Está situado muy cerca de Piata Amzei, y estaba en mi lista de "para descubrir" porque desde fuera tiene una pinta muy atractiva: ocupa el interior de una villa del siglo XIX de tantas que hay en Bucarest, pero rehabilitada, con su entrada, su valla...

 

InteriorEn su interior, el restaurante es precioso. Techos altos, suelo de madera, unas cinco o seis mesas por habitación, cada estancia decorada en un color, fotografías en blanco y negro enmarcadas en las paredes... un aspecto cuidado, un poco bohemio y muy agradable. En la carta, tiene ensaladas, carnes, pescados, etc. y el servicio es bueno (había incluso un camarero que hablaba castellano). En verano, ponen mesas fuera, así que puedes disfrutar de una agradable cena al aire libre.

El precio es medio, aunque puede ser alto, dependiendo de lo que pidas: unos 60 lei por cabeza, con un primero (ensalada), un segundo (carne) y un café, además de agua.

Es un sitio más que recomendable, que se adapta a una comida con tu jefe, con tus amigos... e incluso a una cena un poco más romántica. Y no te olvides de contar a tus acompañantes la historia sobre el nombre... Mazagrán es una bebida que se prepara con café frio, azúcar y marraschino (un licor). Éxito asegurado! (Y si no me crees, mira que caras de felicidad en la foto).

 

César y yo

Y ya por fin llega el miércoles: el día que nos íbamos. Como teníamos el vuelo por la tarde, aprovechamos la mañana para visitar algunas cosas más.

Primero de todo, ver los entrenamientos de la escuela española de equitación: cada mañana de 10 a 12 sacan a los caballos a entrenar. El día anterior no lo pudimos ver, porque llegamos tarde, así que tuvimos que verlo el último día (cargando con la maleta). La verdad es que los caballos no hacen nada que aparentemente sea espectacular, pero me gustó mucho estar allí porque ves como los jinetes saludan al palco imperial y como hablan con los caballos.

Sala DoradaDespués, hicimos un tour guiado en la Sala Dorada, de la que dicen tiene la mejor acústica del mundo y nadie sabe por qué. La guía, que era encantadora, nos explicó que su forma cuadrada, los espacios vacios bajo el escenario y encima del techo, las decoraciones que tiene en las paredes y que casi todo sea de madera, hacen que el sonido se propague mejor.

Me mordí la lengua y no le dije nada a la guía, pero sinceramente no me lo creo. Me resulta mucho mas lógico y verosímil que sea un misterio sin resolver, así que desde ahora y para mí, la sala dorada tiene la mejor acústica del mundo porque es mágica. Mucho mas admisible, no?

En la sala dorada es donde se realiza el concierto de Viena de Año Nuevo, cuyas entradas cuestan 850 euros (y mas). Es muy difícil conseguirlas, así que han inventado un sistema de sorteo online, en el que puedes apuntarte y te dicen si te toca... aunque eso no te exime de pagar 850 euros. Cereal y yo hemos pensado en apuntarnos, porque como somos pobres (yo mas que él), seguro que nos toca... y podremos revender nuestro derecho a una entrada!

Para terminar con el miércoles, decidimos hacer un tour en la ópera, a pesar de que ya habíamos estado viendo el ballet. La guía que nos explicó la ópera era un poco simple, aunque no le quedó mas remedio, porque le tocó un grupo lleno de españoles necios.

 

Tupper

- Guia: Y esta es la sala que la Opera alquila para eventos como presentaciones de libros, etc.

- Señora 1: ¿Y cuánto cuesta?

- Guia: Bueno, no es barata, cuesta 500 euros cada veinte minutos, y no incluye el té.

- Señora 1: El té nos los traemos nosotras en un táper, a que sí, Piiiili, a que nos lo traemos??

- Pili: Uy, pues clarooooo, el te y las pastas, que me las hago con la thermomix...

- Señora 2: Piliiii, pasame la recetaaaa!

Cereal y yo estábamos por hacer el tour en inglés. Lo bueno fue que vimos el piano de Mahler, ni más ni menos; lo malo es que no tienen consignas ni nada para dejar maletas y tuvimos que cargar con ella (me parece mal que no tengan consignas).

También nos enteramos que los guías que organizan viajes en Viena están en el mismo equipo que los señores vestidos de Mozart, porque todo el grupo que había allí tenia entradas de 39 euros para ver exactamente lo mismo que nosotros vimos por 25 (claro, a tu guía no le vas a regatear). Una vez más, me alegro de no dejarme la pasta en viajes organizados y organizármelos yo sola (que alguien se lo diga a Pili, por dios).

Después del tour en la ópera nos fuimos ya al aeropuerto, y el anecdótico y divertidísimo viaje a Viena terminó.

 

 

HelpCreo que puedo extraer algunas conclusiones que pueden ayudar al viajero.

  • La audioguía de Viena es la caña, no sé que habría sido de mí sin ella. Bajatela y llevatela. Es gratis!
  • Viena es una ciudad MUY cara, pero indudablemente merece la pena.
  • No pagues nunca el metro ni el tranvía, no te pillarán, pero paga siempre el CAT, ahí si que te pillarán.
  • Llévate el carnet de estudiante, le sacarás partido.
  • Cruza en rojo, no pasa nada.
  • Come salchichas: están buenas, son típicas y baratas.
  • Puedes beber agua del grifo, yo lo hice y no tuve diarrea.
  • Vete a Bratislava: está cerca y mola un montón ir a otro país.

Y otras conclusiones que me ayudarán a mi...

  • Cereal es adicto al juego de las bolas. En cuanto llegamos a España, busqué en Google un programa de desintoxicación, pero aún no ha habido suerte. Afortunadamente, lo superará, porque hace unos meses le pasó lo mismo con Indiana Jones.
  • Los catarros no se curan solos: cuando llegué a Bucarest me informaron de que no era un catarro: era una neumonía. Yo aplico el "no me lo creo" de la Sala Dorada y digo que a mi cuerpo no le gustaba Viena y se rebeló el solo. Mucho más factible.
  • Cuando pones a unos cuantos españoles a hacer turismo en grupo, llaman demasiado la atención.
  • El alemán no es tan imposible como yo pensaba, pero sigue sonando mal en mis oidos.

En resumen: Viena es una ciudad bonita, pero tiene cierto halo de tristeza. Quizá yo la vi así por haberla visitado en invierno, pero no termina de contagiarme de espíritu vienés. Y por cierto... los viennoise son un bollo con chocolate, si... pero es una especialidad francesa!

Viennoises

CatedralEl martes, día siguiente, fuimos a ver la Catedral de Viena por dentro, aunque si soy sincera del todo, me gustó más por fuera: tiene un montón de detalles increíbles, como el 05 (05 = OE = Ö = Österreich = Austria), un pene y una vagina gigantes (si, sigo hablado de la Catedral), y el tejado de colorines. Aprovechamos y subimos a la torre más alta, que tiene 7x7x7 escalones (Cereal cree que son 7 veces 7 vueltas de 7 escalones, pero aceptamos sugerencias ya que en la audioguía no decía nada). Me gusta mucho subir a algún lugar alto en las ciudades que visito (como las cabras, lo sé, lo sé). De todas formas, la vista de la catedral no era lo que me esperaba: arriba del todo había una tienda de souvenirs (pobre del chico que la atendía, subir cada día...) y 4 ventanucos... uno hacia cada punto cardinal.

Escuela española de equitacionTambién aprovechamos el día para visitar la Escuela Española de Equitación, que es toda una institución tradicional en Viena. Hicimos un tour guiado con una guía que era muy agradable, además de guapa. Disfrutaba con su trabajo, estoy segura. Los caballos eran preciosos, todos blancos y uno marrón. En el siglo XVI tuvieron que traer un monton de caballos (como 30) desde España hasta Austria... lo cual resultó todo un logro.

Por ultimo, y amparados por nuestro éxito total en la Opera de Viena, intentamos ir a un concierto en la Sala Dorada. Como está a cargo de una institución privada, no aceptan carnet de estudiante (solo visa oro o platino), así que nos tocó comprar standing tickets por 5 euros. Cuando intentamos entrar a la sala... nos dimos cuenta de que las entradas eran para el día siguiente. Así que tuvimos que seguir paseando por nuevas zonas dándole un último apretón a nuestra más fiel compañera de viaje: la audioguía panchita; que nos ayudó a encontrar por fin la estatua de Strauss y Mozart!.

 

Mozart

 

MapaEl lunes, decidimos acercarnos a Bratislava, la capital de Eslovaquia (que a su vez antes era el trozo pobre de Checoslovaquia). Bratislava está a una hora en tren desde Viena, y hay un billete que cuesta 14 euros por persona y que incluye ida, vuelta y transporte público en Bratislava. También te regalan un plano. Nada más llegar, cambiamos dinero, porque aún no tienen euro. 32 slovenská koruna son un euro, y los billetes son muy coloridos y de papel normal.

CastilloBratislava es una ciudad pequeña, con un centro histórico muy medieval: un castillo, callejuelas pequeñitas, iglesias que realmente aparentan ser tan viejas como son... Exploramos un poco la ciudad y conocimos a una eslovaca, que nos informó de que el salario medio allí son unos 400 euros, pero que los eslovacos no tienen intención de emigrar en masa y nos dijo que el eslovaco y el checo son dos idiomas casi iguales (que pena no hablar ninguno). De todas formas el inglés (igual que la tortilla de patata) es un idioma mundial, así que pudimos mantener una conversación así de interesante:

- Eslovaca: My husband loves Spain. He really wants to live there.

- Yo: Really? Oh, wonderful!! And why does he love Spain?

- Eslovaca: Because he likes oranges.

... pasa una bola de paja como en el Lejano Oeste y nadie dice nada...

- Yo: Oranges?

- Eslovaca: Yeah, oranges.

- Yo: Elperrodesanroquenotieneraboporqueramonrodriguezselohacortado! CORRE CEREAL!! ESTA ESLOVACA ES RARA!! CORRE!!

- Cereal: Eeeeehhh, que estoy jugando a las balls!

Pues eso. Son raros estos eslovacos, pero majos.

 

Escultura

En una mañana ya habíamos visto lo interesante de la ciudad, así que decidimos irnos después de comer. Casi perdemos el tren, así que tuvimos que ir corriendo (este era el día de los Deportes). Escogimos este día para celebrar las pruebas de Atletismo porque era el día en que mi tos estaba peor y yo tenia mas flemas que nunca.

Llegamos a Viena y fuimos a descargar nuestra pospuesta ira a la Iglesia de Carlos Borromeo. Tuvimos suerte, porque estaba abierta, así que pedimos explicaciones al señor de las entradas. Nos dijo que todos esos andamios y el ascensor llevaban allí desde el 2001, y que en medio año lo quitarían. Estaban restaurando los frescos de la cúpula, y podías subir y echarle un escupitajo a la Santísima Trinidad por nunca haberte resuelto el Misterio. Yo nunca había visto unos frescos tan cerca, y si no fuera porque estaba preocupada por Cereal y su vértigo, me habría hecho una foto con una de esas nubecillas en las que hay un angelito, para demostrarle a mi madre que no soy la única que siempre está en las nubes.

Gracias a nuestra audioguía nos enteramos de que esta Iglesia fue construida porque en el año 1700 hubo una epidemia de peste en Viena y entonces el emperador Carlos prometió que si la epidemia pasaba, construiría una Iglesia. Y la epidemia pasó (se ve que Carlos no sabía lo de "no hay mal que cien años dure") y Carlos construyó una iglesia... ¿seria jefe de obra además de emperador?

Opera de VienaDespués, como nos sentíamos ricos gracias a la Bratislava experience, fuimos a preguntar a la Ópera cuánto costaban las entradas. Nos informaron de que siendo estudiantes (no lo somos, pero sabemos poner cara de ello) podíamos comprar las entradas que sobraran una hora antes de que empezara el espectáculo por tan solo 10 euros.

- WHAT? 10 euros? May I know how many tickets do you still have for today?

- About... two hundred.

- TWO HUNDRED!! Thanks sooooo much (reverencia) I wish you a nice day (reverencia) and a Happy New Year!! (sonrisa-reverencia-sonrisa).

Así que nos fuimos derechitos a hacer cola, y eso que quedaban todavía dos horas. Por si acaso y dada nuestra mentalidad de Jefes de Obra, sacamos primero unas entradas para ver el espectáculo de pie (standing tickets, que cuestan 2 o 3,50€, depende donde). Y luego ya nos pusimos en la cola real, en la que teníamos solo siete personas delante.

Efectivamente, una hora antes del espectaculo, nos vendieron dos entradas para SEGUNDA FILA por 10 euros cada uno. Nunca he soltado yo diez euros tan alegremente... (aqui tengo que poner una foto para presumir!)

Segunda Fila!

Vimos un ballet que se titula Manon, y que cuenta la historia de Manon, una bella doncella, que se enamora de Des Grieux. Parece que todo va a salir bien, pero resulta que a ella le encantan los lujos y entonces, cae en las redes de la prostitución a cambio de collares de diamantes (hay que ser dramática, yo me compro diamantes falsos y ya está). Des Grieux lo pasa fatal (y hace muchas piruetas en el aire para demostrárnoslo) y al final, libera a su amada en un muelle, donde ella muere de fatiga (si antes nos contaron que se dedicó a la prostitución, adivina por qué tanta fatiga...).

- Audioguía: Pero, volvamos a la opera de Viena o Wiener Staatsoper. Fue uno de los edificios que recibió más críticas en su inauguración en 1868, hasta el punto de que uno de sus arquitectos decidió suicidarse...

- Pon el pause que ya vendremos a hacer el tour, Cereal.

- No te lo vas a creer: la audioguía está jugando a las bolas!

Verdaderamente, ha sido una suerte enterarnos de estos precios increibles para la ópera, asi que si alguien va a Viena, que pida el carnet de estudiante a algún amigo o familiar. Merece la pena cometer un delito de suplantación de la identidad, sin duda alguna. De todos modos no os preocupéis mucho, por allí no son muy dados a cotejar el carnet de estudiante con ningún otro documento (prueba de ello es Cereal, del que yo dije que tenia MENOS DE 26 AÑOS!!!).

Comprar un piano en Bucarest.

Last weekend I went with my friend Cesar to buy a piano for him. We found it in a music shop y Calea Victoriei, but we really got surprised when they told us that we cannot pay with card: only cash is accepted. Who is going to carry so much money in cash? We had to go to a cash machine, and using our two cards, we got the money for paying the piano. It was a really strange situation: two Spanish expats, with an account in the same Spanish bank, taking a lot of money from the same cash machine with two minutes of diference. Surrealistic, isn't it?

El fin de semana pasado, César y yo nos embarcamos en la estupenda aventura de comprar un piano. Yo nunca había comprado un piano antes, así que me parecía todo un acontecimiento (¿como lo elegirá? ¿nos dejarán probarlo? ¿o habrá un probador de pianos? ¿se tocará una canción específica para probarlo o probarán todas las teclas de una en una? ¿cuánto costará? ¿nos regalarán un libro de partituras de Rachmaninov?), además por supuesto de la emotividad que suponía para mi amigo: entre otras muchas cosas, él es pianista, y desde los siete años disfruta, llora y se apasiona con la música.

Desde que llegó a Bucarest no "hacía dedos" y eso no podía alargarse más, así que fuimos a una tienda llamada Muzica, en Calea Victoriei. Como es de esperar en Bucarest, el dependiente era bastante despreocupado, a pesar de que nosotros, los clientes, queriamos comprar uno de los articulos con precio mas elevado de la tienda. La mentalidad de "servicio al cliente" no existe, al igual que eso de "el cliente siempre tiene la razón".

Lo divertido del asunto fue cuando nos dicen que en la tienda no se acepta el pago con tarjeta: tenemos que pagar en efectivo. ¿En efectivo? ¿Pagar un piano en efectivo? ¿Pero quien va a llevar esa cantidad de lei en el bolso? ¿Estáis de broma, no?

El GolpeNo estaban de broma: nos dicen que las entidades bancarias les cobran un 4% de comisión en los pagos con tarjeta, y que un 4% del precio de un piano es mucho dinero (increible). Así que dejamos al dependiente empaquetando todo y nos vamos al cajero más cercano, que, como es obvio, se niega a darnos todo ese dineral. Cambiamos de cajero y utilizando nuestras dos tarjetas de crédito, conseguimos la suma para el piano. Aquello parecía un atraco: dos españoles con cuentas en la Caixa que viven en Rumania, sacando en el mismo cajero el limite máximo de la tarjeta con dos minutos de diferencia. Cuando terminamos, a César no le cerraba la cartera de la cantidad de billetes que llevaba dentro, era una situación surrealista. Volvemos a la tienda y nos quedamos atónitos al ver como el dependiente cuenta el dinero: ni en la mafia pasan los billetes con esa velocidad.

Recital de PianoAl final, no nos regalaron nada de Rachmaninov pero sí una manzana... y nos fuimos con nuestro piano debajo del brazo camino a mi primer concierto privado en Bucarest, en el que disfruté de muchos grandes éxitos... además de mi canción favorita: Cumpleaños Feliz.

(Historia en plan abuela: Soy adicta a la canción "Cumpleaños Feliz", que considero un Himno. Cuando era pequeña, la cantaba todo el rato, y cuando la gente, harta de oirme repetirla sin parar, preguntaba si era mi cumpleaños, mi familia tenía que responder: No... canta esa canción simplemente porque le gusta.)

Amaneció el domingo y yo empecé a tomar drogas desde bien entrada la mañana. Un par de ibuprofenos, unos antigripales, "no te preocupes Cereal, que yo me automedico y esto se me pasa".

Cereal y yoFuimos al Palacio de Schönbrunn, donde vivió Maria Teresa I de Austria con sus doce hijos. Es un sitio impresionante, al que merece la pena entrar. La visita que nosotros escogimos fue el Grand Tour, donde te enseñaban más habitaciones del palacio. Estaba prohibido hacer fotos, pero nosotros hicimos algunas a escondidas (vale... hicimos 70, pero todas sin flash). Había algunas estancias que me llamaron la atención, como la habitación en común de los Reyes (había una para cada uno y otra común, quien lo diría, con 12 hijos, que durmieran separados), o la sala donde se bailaba el vals.

Level At AuversTambién el domingo visitamos el Palacio Belvedere, otra de las joyas de Viena. Es un palacio transformado en museo, donde vimos un montón de cuadros, entre ellos, el famosísimo "El Beso", de Klimt, muchos de Schiele y Kokoschka, y había un Van Gogh: "Level at Auvers", que pintó en su última etapa, en Auvers sur Oise.

Carlos BorromeoCon tanta imprescindible visita cultural, este día podríamos llamarlo el día de los Museos. Cuando salimos ya era de noche, así que nos dimos un paseo por la Iglesia de Carlos Borromeo (Karl para nuestra audioguía) que se convirtió en mi Iglesia favorita de Viena. Entramos y nos escandalizamos al ver que... TIENE UN ASCENSOR POR DENTRO!! Con todos los andamios y todo!! No había nadie para pedir explicaciones, así que no pudimos soltar nuestra ira, tuvimos que posponerlo.

Aprovechamos el resto del día para seguir descontando archivos de nuestra querida audioguía, como los inventores que hay en el parque de al lado de la iglesia (¿sabías que el inventor de la maquina de coser era austriaco?!).

El sabado madrugamos y nos convertimos en ratas que no pueden salir de un laberinto: no encontrábamos la puerta para salir a la calle en ningún pasillo de nuestro Happy Hostel. Yo, que tengo grandes experiencias en perderme, me dejé guiar por la luz y encontré una puerta. No tenía nada que ver con la que usamos para entrar, pero nos gustaba más (era grande, verde y pesada: si lo pienso se parecía a mi un poco), así que la aceptamos como "nuestra puerta de salir".

Este fue el primer día que recorrimos Viena. Y la situación era la siguiente:

  • Ola de frio artico que invade Austria.
  • Yo enferma de lo que llamé "catarro con tos y fiebre".
  • Cereal, que tiene sangre tropical y no puede estar a menos de 18 grados.
  • Una audioguía con 48 lugares que visitar.

Decidimos que lo mejor era ir a desayunar: cerca había la típica cafetería vienesa. Yo tenía ilusión por comerme un viennoise (lo que yo creía que era un bollo típico vienés con chocolate). Así que entramos en la cafetería y nos sentamos a esperar.

Esperamos...

- Cereal, no nos atienden, qué pasa?

- Déjame, que estoy jugando a las bolas.

- Tengo hambre, Cereal! Por qué no nos hacen caso?

- Mmmm... voy a por azules... llevo 712 puntos... a ver si bato mi record...

- HIDRATO DE CARBONO! HAZME CASO!

- Vaaaale, voy a ver que dice la audioguía...

- Audioguía: Si usted visita las tipicas cafeterias de Viena, se topará con el "Señor Camarero", un tipo poco simpático que es dueño de su café y en el que tú eres un invitado que será atendido si "al señor camarero le apetece".

- Ah! Que tardan un poco en atendernos porque esto es típico de Viena! Vale!

Cereal y el huevoDesayunamos pan (increíble el pan vienés), croissants (también muy buenos), chocolate y... huevo. Huevo semicocido que te ponen en su recipiente y todo. A Cereal le gustaron los huevos! :-) El primero se lo comió muy mal (manda huevos) pero luego ya nos dimos cuenta de que había una técnica especial: quitar solo la punta de la cáscara, para que el huevo no se ponga en plan blandengue (yo odio cuando suplican "noooo, no me comas").

FreudDespués del desayuno, empezamos a andar mientras nevaba (sí, somos masoquistas, y yo no tenia bastante con estar enferma: queria más) por una de las calles más comerciales de Viena: Mariahilfer. Al final, está el barrio de los Museos, y fue donde empezamos a ver edificios monumentales por todas partes. Todo nuevo, todo reconstruido y restaurado, porque Viena fue una de las ciudades más dañadas en la IIGM. Vimos con nuestros ojos y oímos con la audioguía la Plaza de los Heroes, el parlamento, la universidad... y la casa Museo de Sigmund Freud, lo que constituye una experiencia orgásmica (subconsciente) para cualquier psicologuilla de tres al cuarto, como yo.

Podríamos llamar a este día "el día de la rueda de reconocimiento", ya que paseamos mucho por la ciudad pero no quisimos entrar en nada... fue como una especie de primer contacto para poder decidir a qué dedicarle más tiempo. También descubrimos que Viena es una ciudad limpísima, y muy silenciosa (en 5 días sólo oímos un claxon y sospechamos que era un simulacro para salvar la vida de alguna anciana imaginaria en apuros). Los conductores vieneses (que recuerdo, no son terrícolas) siempre nos dejaban pasar al cruzar, así que empezamos un juego de "a ver si podemos cruzar siempre en rojo y lejos del paso de peatones". Lo ganamos, obviamente; igual que el de "a ver si podemos ir siempre en metro y tranvía sin pagar". Tanto éxito, estoy pensando en echar el Curriculum para el 50x15...

Con tanto paseo llegamos por fin a la Catedral, donde conocimos a un señor vestido de Mozart (o un Mozart vestido de señor) que nos ofrecía entradas para un Maravilloso, Grandioso e Imprescindible espectáculo de danza, ópera y música (recopilando los Grandes Exitos de todos los tiempos, que el amable Mozart en persona nos tarareó, por si nos sonaban más). El precio de tal sobresaliente y regio evento era de tan solo 39 euros.

- ¿Qué hacemos, Ce?

- Ah, no sé, decide tu... que hablas inglés mejor que yo...

Cereal se fue a hacer fotos con su cámara, porque...

  • a) Le daba vergüenza verme regatear en inglés.
  • b) Pasaba por allí alguna austriaca de la que había que dejar constancia.
  • c) Al señor Mozart le olía el aliento.

RegateandoAl final, regateé con él usando mi gen más brasileiro: el de Ronaldinho. Y el tío aceptó 25 euros por cada entrada y nos regaló una bebida a cada uno. Yo hasta me creí buena negociadora y Cereal me admiraba secretamente. Pero cuando llegamos al espectáculo en cuestión me di cuenta de que solo soy una humilde Guiri más. El espectáculo no valía ni 10 euros. Era para Guiris. Totalmente para Guiris. ¿Qué hacíamos nosotros ahí?

- Cereal, no habrá nadie que me conozca, ¿no?

- ¿Quieres jugar a las bolas?

- Vale, venga, cualquier cosa mejor que esto.

GuiriyadaAl final, he de confesar que nos divertimos, ante las miradas de profundo odio de las personas que estaban a nuestro alrededor. Nos reímos del presentador, que era tonto. Nos reímos de nosotros mismos, que también somos tontos. Y nos tomamos un zumo de naranja de los que vienen en botella de cristal, o sea, de los buenos (nada de tetra-brik, habrase visto!).

Exhaustos de tanta emoción, nos fuimos al happy hostel. Yo tenía fiebre y deliraba ligeramente, después de todo el día muriéndome de frio ártico, así que Cereal compró víveres para cenar unos colocaos con galletas LEIBNZ, que a mí es lo que realmente me hace feliz.

Triky

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Aeropuerto de BaneasaY llegó el gran día: un viernes como hoy (pero no uno de los que pasan cada cuatro años...). Nos fuimos al aeropuerto, en plena nevada en Bucarest. Yo, con zapatillas de deporte y con gripe, cagándome en todo. Cereal, contentísimo porque nevaba para él en Bucarest. Y en el aeropuerto de Baneasa, un frío de mil demonios. Además, había un señor que tenía manía persecutoria conmigo. Allí donde estaba yo, estaba él. Yo me sentaba y de pronto el aparecía. Fue bautizado como "El Señor de los Ojos", porque llevaba unas gafas que eran para mínimo, 20 o 30 dioptrías. Yo me moría del miedo y... ¿qué hacía Cereal? Jugar a las bolas!

CATTras una hora y media de vuelo, llegamos a Viena. Para ir del aeropuerto al centro de la ciudad hay que coger un tren que se llama CAT, pero no tiene nada que ver con un gato. Recorre un trayecto de 16 minutos, y cuesta nueve euros por persona (sale a 56 céntimos el minuto, es más caro que una llamada a Cuba para hablar con nuestro retiradísimo Fidel). Así que empezamos a hacernos una idea de lo cara que es la ciudad desde el primer momento. Nos sacamos un billete que era más barato (7,50, tampoco era para ponerse contento) y que era para poseedores de dos tarjetas que nosotros por supuesto, no teníamos. Como es natural, el revisor nos pilló y tuvimos que pagar la diferencia.

No-terricolaA mí esto no me gustó nada. No me refiero al hecho de que me pillaran (que tampoco me gustó) sino que me refiero al hecho de que solo nos hicieran pagar la diferencia. Si en España te pillan sin billete, vas a pagar 20 veces la diferencia, más la bronca del revisor, más las maldiciones a tu familia. Aquí fue donde empecé a sospechar que los austríacos no son terrícolas.

Llegamos al centro, y nos fuimos a nuestro alojamiento. Se llama Happy Hostel, y aunque a Cereal le decepcionó (lo tengo acostumbrado a mi casa de cinco estrellas de Bucarest y luego pasa lo que pasa) a mí me gustó mucho.

Mi estado de salud era más bien deplorable, así que me fui a la cama en cero minutos. Si hubiera sabido lo que me esperaba al levantarme, me habría ido directa al aeropuerto otra vez... Pero eso, os lo cuento mañana.

Como ya os he contado, visité Viena del 15 al 20 de febrero. Me acompañó mi amigo Cereal, que estaba en Bucarest visitándome. Pero comencemos desde el principio: todo comenzó cuando Cereal me dijo que venía a verme. Eso, unido a que me quedaban tres días de vacaciones sin disfrutar del 2007 hizo que nuestras cabecitas empezaran a maquinar.

- ¿Y si vienes a Bucarest y nos vamos juntos a algún lado?

- No estaría nada mal, pero hagámoslo más interesante: tú organizas todo el viaje, sin decirme nada. Me pongo en tus manos.

- ¿Seguro?

- Seguro.

Así que me vi con la responsabilidad de organizar un viaje de cinco días a algún sitio fuera de Bucarest, que no fuera muy caro, ni muy cutre, que fuera interesante, y si nos ponen sello en el pasaporte, ya sería la repera.

¿Dónde está Austria?Tras mucho meditar y googlear, decidí empezar a anotármelo todo. Estambul, Bulgaria, Copenhague, Budapest, Kiev, San Petersburgo... Destinos todos muy apetecibles, pero con billetes de avión muy caros (sobre todo Estambul y Budapest).  Así que me puse un primer mandamiento: "No reservarás un vuelo que cueste más de 200 euros". Finalmente, escogí Viena, que no estaba en la lista inicial. ¿Por qué? Porque tiene un montón de cosas que ver, porque es la capital europea que tiene más cerca otra capital europea (Bratislava, Eslovaquia), porque el vuelo costaba 160 euros, y porque a mi me da la gana. ¿No era yo la organizadora? Pues a callar.

Los días iban pasando y yo me moría de ganas de decirle a Cereal adónde íbamos, sobre todo para poder hacerle tres mil preguntas sobre qué tipo de alojamiento preferiría, cuántos días para qué, si reservo alojamiento en Bratislava también o no... Pero poco a poco fui olvidándome, y centrándome en la preparación logística del viaje:

  • To do list...Buscar un alojamiento, y aquí entra el segundo mandamiento: "No pagarás más de 25 euros por noche".
  • Que alguien me haga llegar una guía en castellano.
  • Ummm, y si busco una audioguía también? Así no tengo que leer, solo me pongo el mp3 y escucho...

Por fin Cereal llegó a Bucarest y, como si tuviera 3 años, se me escapó el destino que había escogido cuando fui a buscarle al aeropuerto. De hecho, yo ni me hubiera dado cuenta si él no me hubiera dicho: ¿Así que vamos a Viena? Gajes del oficio, es mi primera vez. Y ya se sabe como son las primeras veces: estás nerviosa, quieres acabar cuanto antes, te da vergüenza...

...continuará!

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