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Expatriada en Rumanía

Viaje a Viena

Y ya por fin llega el miércoles: el día que nos íbamos. Como teníamos el vuelo por la tarde, aprovechamos la mañana para visitar algunas cosas más.

Primero de todo, ver los entrenamientos de la escuela española de equitación: cada mañana de 10 a 12 sacan a los caballos a entrenar. El día anterior no lo pudimos ver, porque llegamos tarde, así que tuvimos que verlo el último día (cargando con la maleta). La verdad es que los caballos no hacen nada que aparentemente sea espectacular, pero me gustó mucho estar allí porque ves como los jinetes saludan al palco imperial y como hablan con los caballos.

Sala DoradaDespués, hicimos un tour guiado en la Sala Dorada, de la que dicen tiene la mejor acústica del mundo y nadie sabe por qué. La guía, que era encantadora, nos explicó que su forma cuadrada, los espacios vacios bajo el escenario y encima del techo, las decoraciones que tiene en las paredes y que casi todo sea de madera, hacen que el sonido se propague mejor.

Me mordí la lengua y no le dije nada a la guía, pero sinceramente no me lo creo. Me resulta mucho mas lógico y verosímil que sea un misterio sin resolver, así que desde ahora y para mí, la sala dorada tiene la mejor acústica del mundo porque es mágica. Mucho mas admisible, no?

En la sala dorada es donde se realiza el concierto de Viena de Año Nuevo, cuyas entradas cuestan 850 euros (y mas). Es muy difícil conseguirlas, así que han inventado un sistema de sorteo online, en el que puedes apuntarte y te dicen si te toca... aunque eso no te exime de pagar 850 euros. Cereal y yo hemos pensado en apuntarnos, porque como somos pobres (yo mas que él), seguro que nos toca... y podremos revender nuestro derecho a una entrada!

Para terminar con el miércoles, decidimos hacer un tour en la ópera, a pesar de que ya habíamos estado viendo el ballet. La guía que nos explicó la ópera era un poco simple, aunque no le quedó mas remedio, porque le tocó un grupo lleno de españoles necios.

 

Tupper

- Guia: Y esta es la sala que la Opera alquila para eventos como presentaciones de libros, etc.

- Señora 1: ¿Y cuánto cuesta?

- Guia: Bueno, no es barata, cuesta 500 euros cada veinte minutos, y no incluye el té.

- Señora 1: El té nos los traemos nosotras en un táper, a que sí, Piiiili, a que nos lo traemos??

- Pili: Uy, pues clarooooo, el te y las pastas, que me las hago con la thermomix...

- Señora 2: Piliiii, pasame la recetaaaa!

Cereal y yo estábamos por hacer el tour en inglés. Lo bueno fue que vimos el piano de Mahler, ni más ni menos; lo malo es que no tienen consignas ni nada para dejar maletas y tuvimos que cargar con ella (me parece mal que no tengan consignas).

También nos enteramos que los guías que organizan viajes en Viena están en el mismo equipo que los señores vestidos de Mozart, porque todo el grupo que había allí tenia entradas de 39 euros para ver exactamente lo mismo que nosotros vimos por 25 (claro, a tu guía no le vas a regatear). Una vez más, me alegro de no dejarme la pasta en viajes organizados y organizármelos yo sola (que alguien se lo diga a Pili, por dios).

Después del tour en la ópera nos fuimos ya al aeropuerto, y el anecdótico y divertidísimo viaje a Viena terminó.

 

 

HelpCreo que puedo extraer algunas conclusiones que pueden ayudar al viajero.

  • La audioguía de Viena es la caña, no sé que habría sido de mí sin ella. Bajatela y llevatela. Es gratis!
  • Viena es una ciudad MUY cara, pero indudablemente merece la pena.
  • No pagues nunca el metro ni el tranvía, no te pillarán, pero paga siempre el CAT, ahí si que te pillarán.
  • Llévate el carnet de estudiante, le sacarás partido.
  • Cruza en rojo, no pasa nada.
  • Come salchichas: están buenas, son típicas y baratas.
  • Puedes beber agua del grifo, yo lo hice y no tuve diarrea.
  • Vete a Bratislava: está cerca y mola un montón ir a otro país.

Y otras conclusiones que me ayudarán a mi...

  • Cereal es adicto al juego de las bolas. En cuanto llegamos a España, busqué en Google un programa de desintoxicación, pero aún no ha habido suerte. Afortunadamente, lo superará, porque hace unos meses le pasó lo mismo con Indiana Jones.
  • Los catarros no se curan solos: cuando llegué a Bucarest me informaron de que no era un catarro: era una neumonía. Yo aplico el "no me lo creo" de la Sala Dorada y digo que a mi cuerpo no le gustaba Viena y se rebeló el solo. Mucho más factible.
  • Cuando pones a unos cuantos españoles a hacer turismo en grupo, llaman demasiado la atención.
  • El alemán no es tan imposible como yo pensaba, pero sigue sonando mal en mis oidos.

En resumen: Viena es una ciudad bonita, pero tiene cierto halo de tristeza. Quizá yo la vi así por haberla visitado en invierno, pero no termina de contagiarme de espíritu vienés. Y por cierto... los viennoise son un bollo con chocolate, si... pero es una especialidad francesa!

Viennoises

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CatedralEl martes, día siguiente, fuimos a ver la Catedral de Viena por dentro, aunque si soy sincera del todo, me gustó más por fuera: tiene un montón de detalles increíbles, como el 05 (05 = OE = Ö = Österreich = Austria), un pene y una vagina gigantes (si, sigo hablado de la Catedral), y el tejado de colorines. Aprovechamos y subimos a la torre más alta, que tiene 7x7x7 escalones (Cereal cree que son 7 veces 7 vueltas de 7 escalones, pero aceptamos sugerencias ya que en la audioguía no decía nada). Me gusta mucho subir a algún lugar alto en las ciudades que visito (como las cabras, lo sé, lo sé). De todas formas, la vista de la catedral no era lo que me esperaba: arriba del todo había una tienda de souvenirs (pobre del chico que la atendía, subir cada día...) y 4 ventanucos... uno hacia cada punto cardinal.

Escuela española de equitacionTambién aprovechamos el día para visitar la Escuela Española de Equitación, que es toda una institución tradicional en Viena. Hicimos un tour guiado con una guía que era muy agradable, además de guapa. Disfrutaba con su trabajo, estoy segura. Los caballos eran preciosos, todos blancos y uno marrón. En el siglo XVI tuvieron que traer un monton de caballos (como 30) desde España hasta Austria... lo cual resultó todo un logro.

Por ultimo, y amparados por nuestro éxito total en la Opera de Viena, intentamos ir a un concierto en la Sala Dorada. Como está a cargo de una institución privada, no aceptan carnet de estudiante (solo visa oro o platino), así que nos tocó comprar standing tickets por 5 euros. Cuando intentamos entrar a la sala... nos dimos cuenta de que las entradas eran para el día siguiente. Así que tuvimos que seguir paseando por nuevas zonas dándole un último apretón a nuestra más fiel compañera de viaje: la audioguía panchita; que nos ayudó a encontrar por fin la estatua de Strauss y Mozart!.

 

Mozart

 

MapaEl lunes, decidimos acercarnos a Bratislava, la capital de Eslovaquia (que a su vez antes era el trozo pobre de Checoslovaquia). Bratislava está a una hora en tren desde Viena, y hay un billete que cuesta 14 euros por persona y que incluye ida, vuelta y transporte público en Bratislava. También te regalan un plano. Nada más llegar, cambiamos dinero, porque aún no tienen euro. 32 slovenská koruna son un euro, y los billetes son muy coloridos y de papel normal.

CastilloBratislava es una ciudad pequeña, con un centro histórico muy medieval: un castillo, callejuelas pequeñitas, iglesias que realmente aparentan ser tan viejas como son... Exploramos un poco la ciudad y conocimos a una eslovaca, que nos informó de que el salario medio allí son unos 400 euros, pero que los eslovacos no tienen intención de emigrar en masa y nos dijo que el eslovaco y el checo son dos idiomas casi iguales (que pena no hablar ninguno). De todas formas el inglés (igual que la tortilla de patata) es un idioma mundial, así que pudimos mantener una conversación así de interesante:

- Eslovaca: My husband loves Spain. He really wants to live there.

- Yo: Really? Oh, wonderful!! And why does he love Spain?

- Eslovaca: Because he likes oranges.

... pasa una bola de paja como en el Lejano Oeste y nadie dice nada...

- Yo: Oranges?

- Eslovaca: Yeah, oranges.

- Yo: Elperrodesanroquenotieneraboporqueramonrodriguezselohacortado! CORRE CEREAL!! ESTA ESLOVACA ES RARA!! CORRE!!

- Cereal: Eeeeehhh, que estoy jugando a las balls!

Pues eso. Son raros estos eslovacos, pero majos.

 

Escultura

En una mañana ya habíamos visto lo interesante de la ciudad, así que decidimos irnos después de comer. Casi perdemos el tren, así que tuvimos que ir corriendo (este era el día de los Deportes). Escogimos este día para celebrar las pruebas de Atletismo porque era el día en que mi tos estaba peor y yo tenia mas flemas que nunca.

Llegamos a Viena y fuimos a descargar nuestra pospuesta ira a la Iglesia de Carlos Borromeo. Tuvimos suerte, porque estaba abierta, así que pedimos explicaciones al señor de las entradas. Nos dijo que todos esos andamios y el ascensor llevaban allí desde el 2001, y que en medio año lo quitarían. Estaban restaurando los frescos de la cúpula, y podías subir y echarle un escupitajo a la Santísima Trinidad por nunca haberte resuelto el Misterio. Yo nunca había visto unos frescos tan cerca, y si no fuera porque estaba preocupada por Cereal y su vértigo, me habría hecho una foto con una de esas nubecillas en las que hay un angelito, para demostrarle a mi madre que no soy la única que siempre está en las nubes.

Gracias a nuestra audioguía nos enteramos de que esta Iglesia fue construida porque en el año 1700 hubo una epidemia de peste en Viena y entonces el emperador Carlos prometió que si la epidemia pasaba, construiría una Iglesia. Y la epidemia pasó (se ve que Carlos no sabía lo de "no hay mal que cien años dure") y Carlos construyó una iglesia... ¿seria jefe de obra además de emperador?

Opera de VienaDespués, como nos sentíamos ricos gracias a la Bratislava experience, fuimos a preguntar a la Ópera cuánto costaban las entradas. Nos informaron de que siendo estudiantes (no lo somos, pero sabemos poner cara de ello) podíamos comprar las entradas que sobraran una hora antes de que empezara el espectáculo por tan solo 10 euros.

- WHAT? 10 euros? May I know how many tickets do you still have for today?

- About... two hundred.

- TWO HUNDRED!! Thanks sooooo much (reverencia) I wish you a nice day (reverencia) and a Happy New Year!! (sonrisa-reverencia-sonrisa).

Así que nos fuimos derechitos a hacer cola, y eso que quedaban todavía dos horas. Por si acaso y dada nuestra mentalidad de Jefes de Obra, sacamos primero unas entradas para ver el espectáculo de pie (standing tickets, que cuestan 2 o 3,50€, depende donde). Y luego ya nos pusimos en la cola real, en la que teníamos solo siete personas delante.

Efectivamente, una hora antes del espectaculo, nos vendieron dos entradas para SEGUNDA FILA por 10 euros cada uno. Nunca he soltado yo diez euros tan alegremente... (aqui tengo que poner una foto para presumir!)

Segunda Fila!

Vimos un ballet que se titula Manon, y que cuenta la historia de Manon, una bella doncella, que se enamora de Des Grieux. Parece que todo va a salir bien, pero resulta que a ella le encantan los lujos y entonces, cae en las redes de la prostitución a cambio de collares de diamantes (hay que ser dramática, yo me compro diamantes falsos y ya está). Des Grieux lo pasa fatal (y hace muchas piruetas en el aire para demostrárnoslo) y al final, libera a su amada en un muelle, donde ella muere de fatiga (si antes nos contaron que se dedicó a la prostitución, adivina por qué tanta fatiga...).

- Audioguía: Pero, volvamos a la opera de Viena o Wiener Staatsoper. Fue uno de los edificios que recibió más críticas en su inauguración en 1868, hasta el punto de que uno de sus arquitectos decidió suicidarse...

- Pon el pause que ya vendremos a hacer el tour, Cereal.

- No te lo vas a creer: la audioguía está jugando a las bolas!

Verdaderamente, ha sido una suerte enterarnos de estos precios increibles para la ópera, asi que si alguien va a Viena, que pida el carnet de estudiante a algún amigo o familiar. Merece la pena cometer un delito de suplantación de la identidad, sin duda alguna. De todos modos no os preocupéis mucho, por allí no son muy dados a cotejar el carnet de estudiante con ningún otro documento (prueba de ello es Cereal, del que yo dije que tenia MENOS DE 26 AÑOS!!!).

Amaneció el domingo y yo empecé a tomar drogas desde bien entrada la mañana. Un par de ibuprofenos, unos antigripales, "no te preocupes Cereal, que yo me automedico y esto se me pasa".

Cereal y yoFuimos al Palacio de Schönbrunn, donde vivió Maria Teresa I de Austria con sus doce hijos. Es un sitio impresionante, al que merece la pena entrar. La visita que nosotros escogimos fue el Grand Tour, donde te enseñaban más habitaciones del palacio. Estaba prohibido hacer fotos, pero nosotros hicimos algunas a escondidas (vale... hicimos 70, pero todas sin flash). Había algunas estancias que me llamaron la atención, como la habitación en común de los Reyes (había una para cada uno y otra común, quien lo diría, con 12 hijos, que durmieran separados), o la sala donde se bailaba el vals.

Level At AuversTambién el domingo visitamos el Palacio Belvedere, otra de las joyas de Viena. Es un palacio transformado en museo, donde vimos un montón de cuadros, entre ellos, el famosísimo "El Beso", de Klimt, muchos de Schiele y Kokoschka, y había un Van Gogh: "Level at Auvers", que pintó en su última etapa, en Auvers sur Oise.

Carlos BorromeoCon tanta imprescindible visita cultural, este día podríamos llamarlo el día de los Museos. Cuando salimos ya era de noche, así que nos dimos un paseo por la Iglesia de Carlos Borromeo (Karl para nuestra audioguía) que se convirtió en mi Iglesia favorita de Viena. Entramos y nos escandalizamos al ver que... TIENE UN ASCENSOR POR DENTRO!! Con todos los andamios y todo!! No había nadie para pedir explicaciones, así que no pudimos soltar nuestra ira, tuvimos que posponerlo.

Aprovechamos el resto del día para seguir descontando archivos de nuestra querida audioguía, como los inventores que hay en el parque de al lado de la iglesia (¿sabías que el inventor de la maquina de coser era austriaco?!).

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El sabado madrugamos y nos convertimos en ratas que no pueden salir de un laberinto: no encontrábamos la puerta para salir a la calle en ningún pasillo de nuestro Happy Hostel. Yo, que tengo grandes experiencias en perderme, me dejé guiar por la luz y encontré una puerta. No tenía nada que ver con la que usamos para entrar, pero nos gustaba más (era grande, verde y pesada: si lo pienso se parecía a mi un poco), así que la aceptamos como "nuestra puerta de salir".

Este fue el primer día que recorrimos Viena. Y la situación era la siguiente:

  • Ola de frio artico que invade Austria.
  • Yo enferma de lo que llamé "catarro con tos y fiebre".
  • Cereal, que tiene sangre tropical y no puede estar a menos de 18 grados.
  • Una audioguía con 48 lugares que visitar.

Decidimos que lo mejor era ir a desayunar: cerca había la típica cafetería vienesa. Yo tenía ilusión por comerme un viennoise (lo que yo creía que era un bollo típico vienés con chocolate). Así que entramos en la cafetería y nos sentamos a esperar.

Esperamos...

- Cereal, no nos atienden, qué pasa?

- Déjame, que estoy jugando a las bolas.

- Tengo hambre, Cereal! Por qué no nos hacen caso?

- Mmmm... voy a por azules... llevo 712 puntos... a ver si bato mi record...

- HIDRATO DE CARBONO! HAZME CASO!

- Vaaaale, voy a ver que dice la audioguía...

- Audioguía: Si usted visita las tipicas cafeterias de Viena, se topará con el "Señor Camarero", un tipo poco simpático que es dueño de su café y en el que tú eres un invitado que será atendido si "al señor camarero le apetece".

- Ah! Que tardan un poco en atendernos porque esto es típico de Viena! Vale!

Cereal y el huevoDesayunamos pan (increíble el pan vienés), croissants (también muy buenos), chocolate y... huevo. Huevo semicocido que te ponen en su recipiente y todo. A Cereal le gustaron los huevos! :-) El primero se lo comió muy mal (manda huevos) pero luego ya nos dimos cuenta de que había una técnica especial: quitar solo la punta de la cáscara, para que el huevo no se ponga en plan blandengue (yo odio cuando suplican "noooo, no me comas").

FreudDespués del desayuno, empezamos a andar mientras nevaba (sí, somos masoquistas, y yo no tenia bastante con estar enferma: queria más) por una de las calles más comerciales de Viena: Mariahilfer. Al final, está el barrio de los Museos, y fue donde empezamos a ver edificios monumentales por todas partes. Todo nuevo, todo reconstruido y restaurado, porque Viena fue una de las ciudades más dañadas en la IIGM. Vimos con nuestros ojos y oímos con la audioguía la Plaza de los Heroes, el parlamento, la universidad... y la casa Museo de Sigmund Freud, lo que constituye una experiencia orgásmica (subconsciente) para cualquier psicologuilla de tres al cuarto, como yo.

Podríamos llamar a este día "el día de la rueda de reconocimiento", ya que paseamos mucho por la ciudad pero no quisimos entrar en nada... fue como una especie de primer contacto para poder decidir a qué dedicarle más tiempo. También descubrimos que Viena es una ciudad limpísima, y muy silenciosa (en 5 días sólo oímos un claxon y sospechamos que era un simulacro para salvar la vida de alguna anciana imaginaria en apuros). Los conductores vieneses (que recuerdo, no son terrícolas) siempre nos dejaban pasar al cruzar, así que empezamos un juego de "a ver si podemos cruzar siempre en rojo y lejos del paso de peatones". Lo ganamos, obviamente; igual que el de "a ver si podemos ir siempre en metro y tranvía sin pagar". Tanto éxito, estoy pensando en echar el Curriculum para el 50x15...

Con tanto paseo llegamos por fin a la Catedral, donde conocimos a un señor vestido de Mozart (o un Mozart vestido de señor) que nos ofrecía entradas para un Maravilloso, Grandioso e Imprescindible espectáculo de danza, ópera y música (recopilando los Grandes Exitos de todos los tiempos, que el amable Mozart en persona nos tarareó, por si nos sonaban más). El precio de tal sobresaliente y regio evento era de tan solo 39 euros.

- ¿Qué hacemos, Ce?

- Ah, no sé, decide tu... que hablas inglés mejor que yo...

Cereal se fue a hacer fotos con su cámara, porque...

  • a) Le daba vergüenza verme regatear en inglés.
  • b) Pasaba por allí alguna austriaca de la que había que dejar constancia.
  • c) Al señor Mozart le olía el aliento.

RegateandoAl final, regateé con él usando mi gen más brasileiro: el de Ronaldinho. Y el tío aceptó 25 euros por cada entrada y nos regaló una bebida a cada uno. Yo hasta me creí buena negociadora y Cereal me admiraba secretamente. Pero cuando llegamos al espectáculo en cuestión me di cuenta de que solo soy una humilde Guiri más. El espectáculo no valía ni 10 euros. Era para Guiris. Totalmente para Guiris. ¿Qué hacíamos nosotros ahí?

- Cereal, no habrá nadie que me conozca, ¿no?

- ¿Quieres jugar a las bolas?

- Vale, venga, cualquier cosa mejor que esto.

GuiriyadaAl final, he de confesar que nos divertimos, ante las miradas de profundo odio de las personas que estaban a nuestro alrededor. Nos reímos del presentador, que era tonto. Nos reímos de nosotros mismos, que también somos tontos. Y nos tomamos un zumo de naranja de los que vienen en botella de cristal, o sea, de los buenos (nada de tetra-brik, habrase visto!).

Exhaustos de tanta emoción, nos fuimos al happy hostel. Yo tenía fiebre y deliraba ligeramente, después de todo el día muriéndome de frio ártico, así que Cereal compró víveres para cenar unos colocaos con galletas LEIBNZ, que a mí es lo que realmente me hace feliz.

Triky

Aeropuerto de BaneasaY llegó el gran día: un viernes como hoy (pero no uno de los que pasan cada cuatro años...). Nos fuimos al aeropuerto, en plena nevada en Bucarest. Yo, con zapatillas de deporte y con gripe, cagándome en todo. Cereal, contentísimo porque nevaba para él en Bucarest. Y en el aeropuerto de Baneasa, un frío de mil demonios. Además, había un señor que tenía manía persecutoria conmigo. Allí donde estaba yo, estaba él. Yo me sentaba y de pronto el aparecía. Fue bautizado como "El Señor de los Ojos", porque llevaba unas gafas que eran para mínimo, 20 o 30 dioptrías. Yo me moría del miedo y... ¿qué hacía Cereal? Jugar a las bolas!

CATTras una hora y media de vuelo, llegamos a Viena. Para ir del aeropuerto al centro de la ciudad hay que coger un tren que se llama CAT, pero no tiene nada que ver con un gato. Recorre un trayecto de 16 minutos, y cuesta nueve euros por persona (sale a 56 céntimos el minuto, es más caro que una llamada a Cuba para hablar con nuestro retiradísimo Fidel). Así que empezamos a hacernos una idea de lo cara que es la ciudad desde el primer momento. Nos sacamos un billete que era más barato (7,50, tampoco era para ponerse contento) y que era para poseedores de dos tarjetas que nosotros por supuesto, no teníamos. Como es natural, el revisor nos pilló y tuvimos que pagar la diferencia.

No-terricolaA mí esto no me gustó nada. No me refiero al hecho de que me pillaran (que tampoco me gustó) sino que me refiero al hecho de que solo nos hicieran pagar la diferencia. Si en España te pillan sin billete, vas a pagar 20 veces la diferencia, más la bronca del revisor, más las maldiciones a tu familia. Aquí fue donde empecé a sospechar que los austríacos no son terrícolas.

Llegamos al centro, y nos fuimos a nuestro alojamiento. Se llama Happy Hostel, y aunque a Cereal le decepcionó (lo tengo acostumbrado a mi casa de cinco estrellas de Bucarest y luego pasa lo que pasa) a mí me gustó mucho.

Mi estado de salud era más bien deplorable, así que me fui a la cama en cero minutos. Si hubiera sabido lo que me esperaba al levantarme, me habría ido directa al aeropuerto otra vez... Pero eso, os lo cuento mañana.

Como ya os he contado, visité Viena del 15 al 20 de febrero. Me acompañó mi amigo Cereal, que estaba en Bucarest visitándome. Pero comencemos desde el principio: todo comenzó cuando Cereal me dijo que venía a verme. Eso, unido a que me quedaban tres días de vacaciones sin disfrutar del 2007 hizo que nuestras cabecitas empezaran a maquinar.

- ¿Y si vienes a Bucarest y nos vamos juntos a algún lado?

- No estaría nada mal, pero hagámoslo más interesante: tú organizas todo el viaje, sin decirme nada. Me pongo en tus manos.

- ¿Seguro?

- Seguro.

Así que me vi con la responsabilidad de organizar un viaje de cinco días a algún sitio fuera de Bucarest, que no fuera muy caro, ni muy cutre, que fuera interesante, y si nos ponen sello en el pasaporte, ya sería la repera.

¿Dónde está Austria?Tras mucho meditar y googlear, decidí empezar a anotármelo todo. Estambul, Bulgaria, Copenhague, Budapest, Kiev, San Petersburgo... Destinos todos muy apetecibles, pero con billetes de avión muy caros (sobre todo Estambul y Budapest).  Así que me puse un primer mandamiento: "No reservarás un vuelo que cueste más de 200 euros". Finalmente, escogí Viena, que no estaba en la lista inicial. ¿Por qué? Porque tiene un montón de cosas que ver, porque es la capital europea que tiene más cerca otra capital europea (Bratislava, Eslovaquia), porque el vuelo costaba 160 euros, y porque a mi me da la gana. ¿No era yo la organizadora? Pues a callar.

Los días iban pasando y yo me moría de ganas de decirle a Cereal adónde íbamos, sobre todo para poder hacerle tres mil preguntas sobre qué tipo de alojamiento preferiría, cuántos días para qué, si reservo alojamiento en Bratislava también o no... Pero poco a poco fui olvidándome, y centrándome en la preparación logística del viaje:

  • To do list...Buscar un alojamiento, y aquí entra el segundo mandamiento: "No pagarás más de 25 euros por noche".
  • Que alguien me haga llegar una guía en castellano.
  • Ummm, y si busco una audioguía también? Así no tengo que leer, solo me pongo el mp3 y escucho...

Por fin Cereal llegó a Bucarest y, como si tuviera 3 años, se me escapó el destino que había escogido cuando fui a buscarle al aeropuerto. De hecho, yo ni me hubiera dado cuenta si él no me hubiera dicho: ¿Así que vamos a Viena? Gajes del oficio, es mi primera vez. Y ya se sabe como son las primeras veces: estás nerviosa, quieres acabar cuanto antes, te da vergüenza...

...continuará!

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